La ignorancia es el peor de los enemigos del ser humano19 Septiembre 2014

EL TAXISTA

El taxista es ese que te oyó llorar en la parte de atrás de su taxi mientras maldecías a aquel político porque acababas de perder tu casa y empleo a los cincuenta; el apoyo de una señora viuda que le contaba entre lágrimas que sus hijos ya no la querían y que estaba sola…

¿Sabéis lo mejor de todo?, la mujer volvió a sonreír al bajar del taxi, porque después de muchos años alguien la había simplemente escuchado con atención. El taxista es ese al que le preguntabas si creía que le gustabas a la chica que acababais de dejar en su casa; el que no tiene problema en callar si es necesario o decirte lo que quieres oír; porque los kilómetros enseñan qué es lo que quiere oír cada cliente; a veces no es más que silencio, y otras, alguna mentira que alivie las heridas.

A aquellos que gritan ladrón al taxista, yo les digo, pedid factura o el libro de reclamaciones si no estáis de acuerdo con lo que se os ha cobrado. La mayoría nunca han usado un taxi, pero lo maldicen como si fuese el mayor de sus enemigos. Habrá ovejas negras, no lo niego, pero como en todos los gremios.

Si a mí me engañan, tomo medidas. Los taxis tienen un número identificativo en la puerta, es tan fácil como apuntarlo y dar queja en el ayuntamiento. Cuando pregunto: ¿recuerdas el número de taxi? La respuesta es no ¿Consideras que te han timado y no eres capaz de ver quién ha sido? Empecemos por ser nosotros, como clientes, quienes erradiquen a los timadores, que son minoría, os lo aseguro.

“El taxi es carísimo, he pagado 8€”, oigo decir. Obviamente ibas solo, si fuesen tres personas más contigo el precio sería de 2€ y dejándote en la puerta de tu casa, poco más que el autobús. Multiplica el número de personas que van subidas en el autobús o en el avión por el precio del billete y te sorprenderá el resultado, y el taxi encima te deja en tu puerta.

Por eso te digo que la próxima vez que te subas a un taxi y le cuentes tus problemas o simplemente calles, pregúntate cuantas historias y kilómetros tiene para contar esa persona que llevas delante. Pregúntate por qué está despierto a las cinco de la mañana para llevarte a casa borracho, pregúntate quién es, porque tal vez sea yo… Alguien tan sencillo, tan normal y tan humano como yo.

A veces veo sombras!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*