Lo que daría por que estuvieras a mi lado22 febrero 2014

LO QUE DARIA POR QUE ESTUVIERAS A MI LADO
07/01/14 15:59

Mañana de un martes, que al principio se veía aburrido, me suena el teléfono. Hola necesitaba si me puede recoger en mi domicilio para un viaje. Emprendo el camino hacia su domicilio y veo a un chico joven que entra en mi taxi y me da una tarjeta de visita de una residencia asistida para mayores.Lleveme a ese lugar, es un lugar un poco alejado de donde estamos, queda a unos 300 km de distancia. Me digo, me ha tocado un fenomenal viaje. Salimos con rumbo a ese lugar, la persona va sentada en los asientos traseros y me dice que a ese lugar han llevado a su padre hace un mes y que realmente no sabía exactamente el lugar, le digo que no se preocupe que llevo GPS y daré con el lugar sin problema alguno. En el transcurso del viaje intento darle algo de conversación, pero parece nervioso, tímido y me pregunta sobre qué hora podremos estar allí, le digo que si no tenemos imprevistos que para la hora de la comida estaríamos en ese lugar, que se ponga cómodo, que pueda leer revistas que llevo en el respaldo del asiento, así como el periodico.Solo me dice que de vez en cuando era necesario parar para poder fumar un cigarro a lo que le digo que cuando le apetezca me lo diga y pararemos. Transcurrida una hora, me cuenta sus problemas con su familia y por que su padre está ingresado en ese lugar, a lo que le contesto dando ánimos y que la vida es así de dura unas veces nos da multitud de alegrías y otras tristezas. Me voy enterando de sus problemas, a lo que trato de darle el máximo apoyo intentando que el viaje se le haga lo más placentero posible. Efectuamos una parada para que fume un cigarro a lo que aprovecho para fumar yo también, seguimos comentando historias que le pasan y me doy cuenta que realmente es una situación compleja la que le ha tocado vivir, me empiezo a interesar más por su situación familiar y veo que aquello que me cuenta me suena de algo, pues yo he vivido una situación algo traumática con mi padre. Seguimos el trayecto, pero a veces me pongo en la piel de mi cliente, porque realmente se como lo está pasando y me siento mal. No entiendo en el siglo que estamos nos puedan pasar estas cosas, como la mente del ser humano es tan retorcida….Llegamos al lugar, y me dice que muchas gracias por ser tan amable con él y que vaya a comer a algún restaurante y que en cuatro horas pase a recogerle para continuar viaje de retorno. Pues me voy a comer a un restaurante, no sin pensar en esa situación, me vienen recuerdos pasados con mi padre y la comida se me hace eterna, doy una vuelta por ese pueblo para despejar la mente hasta la hora de recogida. Emprendemos el camino de vuelta, pero ahora el chico parece más calmado y agradecido por poder ver a su padre otra vez, me cuenta que se encuentra bien, dada su enfermedad y edad y que ya dejo resuelto algún papeleo que le traía de cabeza, llegamos al domicilio y me paga dándome las gracias. He de decir que realmente en la vida tenemos muchos errores, pero un padre es un padre y debemos saber perdonar.

¡ A VECES VEO SOMBRAS !

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