Road to Lisbon 201429 mayo 2014

En agradecimiento a Antonio, Lucho, Pedro y Juan (los nombres son ficticios)

El día 29 de abril, viendo el partido de fútbol entre el Bayer de Múnich y el Real Madrid, empiezo a madurar una idea. Ofrecer un viaje a ver la final a Lisboa. Sabía que sería muy difícil conseguir que alguien aceptase la oferta. Pasado unos días le doy vida a la idea y lo publico en mi página web, y distintas plataformas que uso. He tenido unas cuantas llamadas para informarse, pero yo sabía que era muy difícil que alguien compartiese mi taxi. El que tiene fe en su trabajo tarde o temprano recibe sus frutos, y así en unos días recibo una llamada de un entrañable cliente,preguntándome cuanto sería llevar a cuatro personas a ver la final y al acabar traerlos de vuelta, la verdad no contaba con esa llamada y tuve que decirle que le llamaría en unos momentos para sobreponerme a la emoción de poder ir a Lisboa, hablamos un rato y acepta la oferta, sólo un problema José, somos cuatro pero sólo tenemos tres entradas y no hay posibilidad de conseguir más, así que si no te parece mal la persona que no tiene entrada se quedaría contigo por los aledaños del estadio. Le respondo que no hay ningún problema, al contrario me haría mucha compañía, y así fue como conseguí ir a Lisboa y encima poder disfrutar del ambientazo con el que ya es un amigo (Juan) gracias por ser como eres y por lo bien que lo hemos pasado.
El sábado 25, comenzamos el viaje sobre las 11 de la mañana, he de decir que yo iba un poco intranquilo, pues no sabía cómo sería la llegada a Lisboa, sabiendo que en la radio estaban diciendo de muchas aglomeraciones en las entradas a Lisboa, y mi única obsesión era poder dejar a mis clientes cerca del estadio para que pidiesen ver el partido. Paramos en un área de servicio a tomar unos cafés y nos encontramos con aficionados del atlético, con sus camisetas y bufandas, nosotros no llevábamos nada de signo madridista en nuestras ropas, pero ellos se dieron de cuenta que íbamos al fútbol, buena gente, tomamos algo con ellos y nos dicen que le acaban de llamar unos amigos que ya llegaron a Lisboa y que no hay retenciones en las entradas, eso me calma bastante y emprendemos el viaje. Sobre las 3,30 hora española entramos en Lisboa, y para sorpresa nuestra, nada de tráfico y encima todo perfectamente indicado.

Tenía idea de estacionar en el aeropuerto, pero veo que los aparcamientos para las dos aficiones están muy bien señalizados, entonces decidimos seguir hasta esos aparcamiento, como ya se habrán enterado, mis clientes y yo somos seguidores del Real Madrid, así que toca estacionar en el aparcamiento Madrista, seguimos las indicaciones y llegamos al estacionamiento. La policía portuguesa, nos pide las entradas y nos dice donde estacionar. Preguntamos si el estadio está cerca y nos dicen que está casi al lado, la verdad se veía desde donde estabamos.Tengo que agradecer a la Policía Portuguesa su saber estar y su amabilidad para todo lo que necesitabamos.Nos indican donde están las fan zone madridista, pero decidimos irnos a tomar algo por cerca del estadio, hay un olor en el ambiente de que algo bueno nos va a suceder, nos mezclamos con los aficionado colchoneros como si fuesen de la misma familia, todo es una fiesta, es alegría, es humanidad, es espectáculo por todos lados, es en una palabra, satisfacción, por poder estar aquí. Damos una vuelta por el estadio, es tiempo de fotos para el recuerdo de poder estar en una final española. Empieza a llegar la hora de la fiesta, aficionados merengues para un lado del estadio y los del atlético para el otro, a nosotros nos acomodan en la rotonda de acceso al estadio, por donde pasarían los autobuses de los dos equipos. Lo que viene a continuación no se puede expresar en palabras, estábamos sentados en un descampado de esa rotonda escoltados por miles de policías, y en un momento aparece el autobús del Real Madrid, ver como se levantan más 3000 personas que estaríamos por allí fue espectacular, bufandas al viento y canticos madridistas.

Mis clientes ya están dentro del estadio, y yo y Juan nos vamos a buscar un bar en el que pudiéramos hacer sitio y verlo juntos. No fue necesario, ya que las noticias llegaban a los móviles a los que cierta compañía, que merecería ser publicitada por el trato a sus clientes para el fin de semana en comparación con las demás, les había permitido el uso de datos gratuitos en Portugal, y eran buenas, ya que habría pantallas gigantes en las Fan Zones de ambos clubes. No sabemos si la UEFA las permitió, fue un bulo o habría multa, pero las aficiones de ambos clubes hicieron merecimientos (y dejaron dinero para pagar las posibles multas) para que así se hiciera.

Llegaba el momento de las separaciones y desear suerte, el momento y la “guerra” habían llegado. Habíamos quedado con los demás al finalizar el partido en el centro comercial que hay enfrente del estadio y si se perdían pues en el aparcamiento donde estaba estacionado el coche. Nos vamos a la fan zone madridista, el cansancio acumulado era tema a olvidar, ya que decidimos quedarnos de pie desde las seis de la tarde haciendo hueco en la plaza de Figueira, al lado de la de Rossio, donde dos pantallas gigantes, un mensaje de “A por la Décima” y una DJ amenizaban la espera. Y antes de buscar el mejor sitio, ruido de policías. Algo pasaba y teníamos que hacer hueco a los coches, porque lo que pasaba era… la auténtica Copa de Europa., de copilota en un espectacular Mustang naranja como el que se pone gafas de sol y sale a fardar entre la gente. Era ella. Y desde ese momento sabíamos que tenía que ser nuestra. Y llegó el partido, mirada al cielo, bufandas en alto, retransmisión del Plus y que ruede el balón.

Una mirada alrededor te dejaba ver lo pintorescos que somos los madridistas en ocasiones. Las camisetas de todos los colores y épocas, donde no faltaron los “Öziles” con el 10 a pesar de la huída, el estado ya embriagado de muchos, pero sobretodo los nervios y la unión del madridismo, con el que llegó la segunda mitad. Los cambios fueron claves, Marcelo ayudando a Di María para continuar su partidazo e Isco buscando el sitio por el que abordar la férrea defensa atlética. En el 92′ a mi izquierda sacaron una estampita, la besaron, mientras que a mi derecha uno miraba al cielo y rezaba y otro estaba ya hundido, arrodillado, susurrando que por qué nos tenía que pasar esto a nosotros el día en que venimos a buscar la Copa, algunos muy lejos. Pero llegó, y os digo una cosa, la mayoría no sabemos quién remató, y el éxtasis fue brutal, tres minutos de marea con saltos, empujones, abrazos, lloros de emoción y amor. El amor se había instalado en esa plaza portuguesa, “¿quién ha marcado? Ramos, Ramos, claro, no podía ser otro, qué último mes se ha hecho el tío”. Ya había merecido la pena ir hasta allí, aunque la perdiéramos, pero no estaba en nuestros planes ni en el humo de las bengalas que no nos dejaron ver el final. Si los abrazos se compraran, no se darían tantos a desconocidos por falta de amor como los que dimos esa noche.

Con la celebración por las calles, Iker levantando el trofeo, el cambio oficial de la letra entre los cánticos de la gente del “Cómo no te voy a querer… Emprendemos camino hacia el estacionamiento, donde nos esperan los demás. Nos tomamos unos cafés antes de emprender el regreso, donde comentamos historias del día y del partido. Salimos de Lisboa sobre las 2:30 de la madrugada, habría que parar en casi todas las áreas de la autopista, pues el cansancio hacía mella en mí y había que descansar. Y hasta aquí el relato de una historia vivida, y agradecer a mis clientes el trato recibido y las gracias por haber compartido mi taxi.

www.taxijosenigran.com

!A veces veo sombras¡

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